#500Habana. La Necrópolis Cristóbal Colón y sus múltiples valores; orgullo de nuestra ciudad

Portada del cuaderno

En el #500 curiosamente, hemos encontrado este cuaderno  de Martín Socarrás Matos, Premio Investigaciones Históricas del concurso 26 de julio FAR, 1975, donde el escritor hace un breve pero conciso relato del mayor y grandioso conjunto urbano funerario de nuestra ciudad, el cual posee más de 130 años de existencia. El mayor de los 21 cementerios existentes en la Habana  fue declarado Monumento nacional en febrero de 1987 por sus valores artísticos-culturales, arquitectónicos e históricos. La Necrópolis Cristóbal Colón, premio de investigaciones históricas de 1975, es un cuaderno que despierta curiosidad y que  se conserva en nuestros fondos, haciéndole honor al #500 cumpleaños de La Habana  

Cementerio Cristóbal Colón,  ubicado en la intersección de Zapata y 12, en el barrio de El Vedado, iniciado en 1871, terminado en noviembre de 1886 y su inauguración el 30 de octubre de 1871, con una estructura envidiable y una arquitectura romántica – bizantina, son algunos de los aspectos que son descritos por el autor

 En él se ha sepultado a numerosas personalidades de gran significación nacional, y otras internacionalmente conocidas. Se puede decir que es posible a través de este  representarse la historia de Cuba desde el momento en que comenzó a constituirse la nación hasta nuestros días debido a los monumentos construidos que perpetúan  la memoria de estas personalidades y de los acontecimientos que han marcado hitos en la historia de Cuba, constituyen un testimonio fiel de la formación de la identidad del pueblo.

Maravilloso libro, que dentro de aproximadamente las 57 páginas de desarrollo que lo conforman, intenta ofrecerle al lector un recorrido acerca de historia del lugar de descanso eterno de miles de personas como lo que realmente fue. La  obra proyecta a partir de un lenguaje simple y directo, para todo tipo de lectores, tres antecedentes propios de la necrópolis: antecedentes de construcción, la construcción misma, y su problemática y operativa de la empresa, dándole seguridad a los que se envuelven en él y permitiéndoles adentrarse en su narración. 

El libro se centra en el contexto colonial cubano de la época, sus complejidades, personalidades y realidades, donde la historia es un punto de partida y así demostrar cómo se llevó a cabo este proceso de construcción de lo que hoy es un Monumento Nacional de la Cuba, considerado por muchos un museo.

Este pequeño, pero interesante ejemplar deja impresas en  sus hojas  un extenso conocimiento que permite al lector permearse de su contenido,  dejándonos fascinados;

El autor  nos muestra que este tema o centro ha sido considerado un fetiche, pero esto no detuvo su obra, esta es una demostración al mundo de cómo ha trascendido esta joya arquitectónica en la historia de La Habana y Cuba, lugar que es conocido y famoso en todo el territorio.

El relato muestra su ascendente histórico, el surgimiento de la necesidad de crear tal lugar para disminuir la insalubridad de la capital, pues los entierros eran llevados a cabo dentro de las iglesias, más tarde construido el cementerio de armas   y al presentarse el aumento de la tasa de muertes, ya no habia lugar para los realizar los entierros, demostrando que estos fallecidos necesitaban un lugar donde perecer, así  fue autorizada su construcción por Real Decreto.

En el texto se destaca  la cantidad de presupuesto designada a la obra, cuyos datos son presentados en el libro en muchas de sus páginas, puesto que hubo cambios al respecto, también,  las leyes que los trabajadores debían cumplir para su ampliación y cuyas leyes no fueron llevadas a cabo por estos trabajadores.

Para concluir es necesario expresar que esta obra premiada no tiene igual, puesto que, siendo una obra de 44 años de  haber sido escrita, contiene una de las mayores historias  narradas  de manera amena, acerca del proceso arquitectónico de tal bella edificación, la que forma parte de nuestra cubanía.

Filiacion del autor: 
Annia Alejandra Alvarez Jauregui, estudiante de primer año de CI

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