#VidaUniversitaria (1957). Figuras Populares en la Universidad. “Francis”, el vendedor de periódicos

Francis 1

¿Sabías que, en la Universidad de La Habana, siempre han existido figuras populares que han hecho historia a la par de los ilustres? Tal es el caso de este hombre sencillo y grande, a quien le dedicamos este espacio, uno de tantos que han apoyado y favorecido la labor de los ilustres en la alta casa de estudios. Voz e imagen de la cubanía, visto a través de los lentes de dos periodistas de la época y al cual hemos tenido acceso, hurgando en las viejas y raídas páginas que ofrecen los fondos de la Biblioteca Central con sus infinitas curiosidades. Simplemente admirables…

Fernando Debrocá, “Francis”, al que se le conocía por “el limpiabotas”, “el periodista”, entre otros sobrenombres, impresiona por la grandeza de su sencillez y su vida colmada de principios éticos y morales en medio de una realidad tan dura y hostil. Un hombre de pueblo como muchos que eligió el camino de la tenacidad y entrega, entre otras virtudes a pesar de no haber tenido uno de los mejores comienzos en la vida.

 Trabajador incansable y tenaz para literalmente ganarse el pan diario. Vendedor de periódicos, “oficio” que de vez en cuando alternaba con el de “limpiabotas “y el de periodista” pues de vez en cuando le publicaban algunos trabajos, lo cual era su más querida ilusión y tal vez cara. Francis, siempre tenía algo que decir en materia de deportes y que como el mismo dijera era su “fuerte”.

Durante todo el día y parte de la noche dicen que se le veía atravesar las principales vías llevando al hombro la pesada cartera de cartera que contenían los periódicos, siempre renovados. En las mañanas voceaba El Mundo” y en las demás horas vendía mercancía impresa calladamente. Como siempre se le veía con la cartera al hombro muchos suponían que no la abandonaba ni para dormir ni cuando se dirigía a algún juego de beisbol.

Refieren los periodistas que Francis al saber que lo iban a fotografiar y no podía presentarse completamente aseado, pues sus constantes carreras durante todo el día no se lo permitían, extrajo de la cartera un pullover de un blanco inmaculado con letras en rojo que decían “El Mundo”.

Se veía entrar por la entrada de J, encorvado sobre el lado derecho, alcanzando un periódico al entonces decano de la facultad de Educación, para lo que el califico como un “tubey”, sin embargo, los periodistas que lo entrevistan le advierten que no le han pagado a lo cual responde que tienen créditos de sobra ¡, a lo cual efectivamente refieren los periodistas que ni siquiera se entretenía esperando pues sabía que lo harían cuando pudieran. Refieren los periodistas además que poseía Francis una memoria increíble y la confianza de todos, algo que nadie podía imaginar debido a su cara y mirada extraviada lo cual no iban muy a su favor debido a su físico algo estrafalario y su mente siempre puesta en la pelota. 

Nacido en Rodas el 30 de mayo de 1894 y creció en la Casa de Beneficencia de lo cual casi no recuerda cómo llegó a aquel lugar, solo de un viaje a Cárdenas con su madre y hermano y que de pronto no la vieron más para después verse ingresados en dicho establecimiento en La Habana.

Refiere Francis que nunca le pesó y que siempre se ha visto ligado a ese lugar que fue su hogar en que unas buenas hermanas en dios fueron sus verdaderas madres. Allí le inculcaron las creencias religiosas las cuales le brindaron siempre en su vida las armas de la paciencia y la resignación, tal es así que comienza diariamente su jornada de trabajo oyendo misa, haciendo simplemente lo que le enseñaron a hacer.

Su rutina de cada día al salir de misa era la de dirigirse muy de mañana al departamento de circulación del periódico “El Mundo” para comenzar su día caminando hasta el cansancio para ganarse el pan diario, muchas veces iba a otros periódicos para así ganar algo más, pero lo que si siempre fue un leitmotiv en su vida fueron la tenacidad y todos los buenos principios inculcados a este hombre.  

 Para Francis fue querido por muchas personas en el ámbito universitario, así como en los ambientes deportivos con los cuales alternaba y entregaba trabajos sobre comentarios deportivos para que se publicaran, de lo cual el no sabia si verdaderamente llegaba a tanto, pero se mantenía escribiendo y entregando material. Jamás pensó en casarse y para esto tenía una expresión “En el juego del amor me han colgado los nueve ceros, en este aspecto mi vida ha sido un constante cero hits cero carreras”.

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