#VidaUniversitaria (1954): La Grey perruna de la colina universitaria

la grey perruna

Sabías que los perritos callejeros de la colina existen desde fechas tempranas en este recinto universitario?

En la soledad de la colina y como atraídos por una fuerza superior que les dice que encontrarían acogimiento y comida sin importar su historial, su raza, su tipo, y aunque lógicamente todos son satos, aun llegan  como casi todos los perros perdidos, abandonados, hambrientos , dolientes y desengañados del mundo a la histórica colina universitaria los perritos callejeros.

Así leemos en este lejano artículo de la revista Vida Universitaria la historia de la Negra y Chaval dos perritos de la época que se ganaron el amor y el cuidado de estudiantes y custodios y hasta del rector.

“Los dos perros toleran a los estudiantes y hasta se dejan acariciar por ellos, les afecta mucho la llegada del rector Inclán , al que observan con gran respeto a su paso desde el hueco de la escalera procurando disimularse de atrás de algunas columnas del vestíbulo del rectorado , mirador magnifico desde el que se contempla el panorama de la escalinata , la plaza y la calle de San Lázaro , desde el mismo, Chaval, se permite alguna que otra vez seguir el vuelo de las palomas , pero ladra con disgusto cuando ve a las atrevidas palomas posarse y descansar en los brazos generosamente abiertos del Alma Mater “ .

La verdad es que se había excedido en el número de perritos y que ya no bastaban los las abundantes sobras de comida del Hospital Universitario  y que fue preciso una orden de expulsión total de ellos, de los cuales salieron ilesos La Negra y el Chaval y así los dos perritos se convirtieron en los más persistentes vigilantes para evitar la entrada de otros perros.

Se dice además que solo se admitió la visita de una vieja amistad, la de una perra de una bodega cerca de la escalinata con la cual Chaval y La Negra corresponden compartiendo con ella sus retozos durante algún tiempo.

Alguna que otra vez el contador Latour llega acompañado de su perro mimado y así La Negra y el Chaval se apartan debidamente para evitar conflictos . Su instinto le dice que no hay que buscar conflictos con el contador por cuyas manos paso todas las cuentas.

En la actualidad todavía convivimos con “nuestros perritos  de solapin”, queridos y amados por algunos y respetados por todos. He sido testigo de cuanto amor y hasta de sacrificio conlleva  cuidarlos y alimentarlos sobre todo por algunos trabajadores y estudiantes de este recinto estudiantil lleno de historia, patrimonio, anécdotas pintorescas y vida.

Deja tu comentario