¿Sabes por qué se celebra el 24 de octubre el Día Internacional de la Biblioteca?

Biblioteca de sarajevo

Desde el 24 de octubre de 1997 se celebra el  Día Internacional de la Biblioteca. La propuesta surge de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, apoyada por el Ministerio de Cultura, en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, incendiada el 1992 durante el conflicto balcánico. La iniciativa nació para trasladar a la opinión pública la importancia de la Biblioteca como un lugar de encuentro de los lectores de todas las edades con la cultura, y como un instrumento de mejora de la formación y la convivencia humana.

Durante la guerra de Bosnia, concretamente en el asedio de Sarajevo, en la noche del 25 al 26 de agosto de 1992, miembros del Ejercito de la Republica de Srpska bombardearon el edificio donde se encontraba La Biblioteca Nacional de Sarajevo (Vijecnica). De esta manera se perdieron gran parte de sus fondos.  El incendio fue causado por el fuego de artillería del ejército serbio-bosnio. El edificio no tenía valor estratégico ni importancia militar, pero constituía un símbolo de identidad de este pueblo. La Biblioteca poseía unos dos millones de libros y miles de documentos y manuscritos de gran valor, conservados a lo largo de siglos tanto por musulmanes como por serbios ortodoxos, croatas católicos y judíos.

El ostentoso edificio poseía  un estilo morisco español que  se complementaba con detalles arabescos

La institución recibía antes del siniestro todas las publicaciones impresas en la República Yugoslava. Además, a partir de 1957 también recibió atribuciones de Biblioteca Universitaria, configurándose así como Biblioteca Nacional y Universitaria.

En el año 1992, la Biblioteca conservaba cerca de 1.500.00 volúmenes de literatura general y científica, referencia y multitud de manuscritos, publicaciones periódicas y documentos de archivo relativos a la historia de Bosnia Herzegovina, También albergaba colecciones de libros raros, que incluían incunables y numerosos audiovisuales y partituras de música.

Además, depositaba cantidad de documentos oficiales y escritos de importancia para la historia cultural del país, como documentos privados de escritores bosnios, misivas, textos inéditos, narraciones cortas, poemas y obras de autores anónimos, también poseía  un fondo archivístico  compuesto por anuncios públicos, postales, carteles, necrologías, fotografías, mapas de la ciudad de Sarajevo entre otros. Sumado a todo ello, la biblioteca adquirió libros y diarios nacionales y extranjeros, disertaciones doctorales, obras científicas, gubernamentales y publicaciones internacionales, especialmente de la UNESCO y de las Naciones Unidas. ​

Ardieron más de siete millones de fichas, los archivos, toda la infraestructura de la construcción y el mobiliario histórico. Se deformó la cúpula y se derrumbó el ático y cayeron la cubierta y todos los falsos techos. Se produjeron daños irreparables en la Sala de Juntas, también se arruinó toda la decoración existente. Tras el bombardeo, han sido numerosos los artistas que han interpretado sus obras entre los muros de la devastada biblioteca, dando un grito contra las guerras y el odio étnico. Ejemplo de ello es la Orquesta Filarmónica de4 Sarajevo, José Carreras, el violoncelista Vedran Smajlovic, entre otros.

El 9 de mayo de 2014 se inauguró nuevamente la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Hercegovina. En el acto de inauguración, el violoncelista Vedran Smaljovic pronunció estas palabras recordando su destrucción: “La energía de este edificio era algo sagrado. Todavía respiraba, a pesar de la destrucción. Yo sentía su poder y eso me hizo llorar”, recordaba el músico.

Años después de los hechos se ha descubierto que quien ordenó el bombardeo de la biblioteca fue Nikola Koljevic, un profesor de literatura en la Universidad especializado en Shakespeare, además de profesor, era el número dos de la formación ultranacionalista que dirigía Radovan Karadzic, el líder de los serbios de Bosnia. Su idea de la “Gran Serbia” no cuadraba con la “impureza” de la capital bosnia, que albergaba una mayoría de bosnios musulmanes y croatas católicos el director de teatro bosnio la destrucción de la biblioteca se trataba precisamente de eso: “Destruir la prueba de la coexistencia era un intento de destruir el código civilizador de un Estado multiétnico”.

En la actualidad, Vijećnica acoge diferentes eventos del gobierno, conciertos y exposiciones, además del edificio de la biblioteca y sala de sesiones del ayuntamiento. La conmemoración ha servido también para recuperar la memoria de lo ocurrido. El profesor de literatura acabó suicidándose algo después de acabar la guerra.

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