#Revista VidaUniversitaria (1954). “El Aula Magna y los restos del Padre Félix Varela”

Felix Varela

Si nos remontamos al año V de los meses agosto-septiembre de la revista que nos ocupa, encontramos un interesante y emotivo artículo sobre la identificación, confirmación, y devolución al Aula Magna de La Universidad de La Habana de los restos del reconocido y amado presbítero cubano Félix Varela.  

En una sucesión de artículos publicados que llegan hasta enero-febrero del año siguiente se describe la incertidumbre ante la duda de la veracidad de los restos del Padre Varela.

A petición del profesor e historiador Doctor Luis F. Deroy se crea una eficaz comisión de expertos para determinar si los restos pertenecían al Padre Varela o al Obispo Agustín Verot quien, al morir, su cadáver, fue sepultado junto al del amado presbítero cubano, hoy canonizado por la iglesia católica.   

Abierta la urna en el panteón ubicado a la derecha y fondo del Aula Magna, fue extraído un sobre cerrado que contenía el acta de traslado e inhumación de los restos en el antiguo cementerio católico llamado Tolomato ya clausurado y donde fue inhumado en la tierra el Padre Varela en febrero de 1853 en San Agustín, Florida y siendo sus restos trasladados a la bóveda enyesada de la Capilla, homenaje de los cubanos el 13 de abril junto con los restos del Obispo Verot.  

El acta y la caja debidamente preparados se le entrega al doctor Morales Coello quien expuso públicamente que se hacía cargo de los restos para proceder con los trabajos de identificación junto a un comité de expertos que se nombró para tan importante suceso.

Acto seguido la caja fue llevada al Museo Antropológico Montané de la entonces Facultad de Ciencias, hoy Facultad de Matemática y Computación.

Transcurridos meses de arduo trabajo aparece como una bella portada en los números 54-55 de enero-febrero del siguiente año (1955) un titular que dice: “Devueltos al Aula Magna los restos del Padre Félix Varela”.

 Y en  un explicito artículo se describe el histórico acto y como estaba completamente ocupado el recinto por reconocidas personalidades de la época además de profesores y alumnos en el cual el presidente de la comisión identificadora el Doctor Julio Morales Coello hizo uso de La palabra junto a otras valiosas personalidades para finalmente hacer una valoración de lo que significa para la historia de la Universidad de la Habana y del patrimonio cubano en general, el poder guardar con tanta reverencia los restos del que fue   según José de La Luz y Caballero “el primero que nos enseñó a pensar”.

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