Exlibris en la colección de la Biblioteca

Exlibris en la colección de la Biblioteca

El concepto de exlibris es ambiguo. Mientras Francisco Esteve Botey(1949), exlibrista español, lo entiende como "contraseña gráfica mediante la cual el dueño de una biblioteca marca sus volúmenes con un emblema o alegoría, símbolo de su propiedad sobre esos libros. (…)” para Josefina Mayol(1950) "el significado de la palabra 'ex–libris' (...) es más extenso y amplio, incluyendo (...) 'toute marque de propriétéappliquée a l'intérieurd'unvolume'.
La expresión, derivada del latín, significa de entre los libros o (uno) de los libros; la preposición ´ex´ denota "fuera de lugar" y el nombre ´libris´ se refiere al cuerpo o conjunto de hojas de papel, manuscritas o impresas.
El ex-libris, en la forma que hoy se le conoce, precedió a la imprenta, y parece remontarse a mediados del siglo XV o un poco más adelante, pues como afirma Sanchez Moltó(1998) la necesidad de marcar la propiedad o procedencia de los documentoses tan antigua como ellos mismos.En un principio se utilizaron para esta función los blasones o escudos de armas y más tarde comenzaron a llevar el nombre del propietario, precedido de la palabra Ex Libris, así como una imagen que se relaciona, por lo general, con la personalidad del dueño.Algunos autores, sin embargo, consideran que no es indispensable que en todos los de su género aparezca la leyenda ex libris, pues para cumplir tal función también se han empleado las inscripciones "ex lib" y "e libris" (latín), "soy de" (español), "dailibri di" (italiano), "aus der bibliothek" (alemán) "library of the" (inglés), etc.

Para la elaboración del exlibris se emplea una inmensa variedad de procedimientos técnicos: “el grabado de línea, la mancha, el fotograbado directo, la tricomía, el grabado en madera, el linóleo, el aguafuerte, el buril, la fototipia y la litografía”.Su tamaño, que ha "quedado al arbitrio del artista y del usuario", varía de un ex-libris a otro, como el color, que en algunos casos cambia de una tirada a otra.Los ex-libris, por mucho tiempo, sirvieron para indicar la posesión del libro por una persona o institución, pero desde el pasado siglo un mismo diseño puede ser usado por más de un propietario. A ese grupo de ex-libris, conocido con el nombre de universales, pertenece el de Federico Córdova, que es la única etiqueta cubana localizada en nuestros fondos hasta la fecha, donde existen al menos otros tres producidos en los Estados Unidos y Argentina.

Exlibris en la Universidad de la Habana

Las primeras etiquetas conocidas en Cuba, debieron ser introducidas por sus propietarios desde Europa o por las primeras bibliotecas privadas o institucionales creadas en el archipiélago, entre las cuales figura la biblioteca de la Real y Pontificia Universidad de la Habana.Aclara la autoraJosefina Mayol, que en Cuba el uso del ex–libris ha sido limitado, siendo gomígrafos y sellos secos en su mayoría, encontrándose un número relativamente pequeño de grabados que posean algún valor artístico.Gomígrafos y sellos secos son las marcas en los libros pertenecientes a la Universidad de la Habana, que van desde la inscripción "RegalisUniversitasHabanensis" hasta "Biblioteca Central RUBEN MARTINEZ VILLENA", mostrando su tránsito desde la colonia hasta nuestros días.
También los de la Universidad Católica Santo Tomás de Villanueva (Cuba, 1946-1961) o los de Labrador Ruiz (Cuba), que se reúnen en esta muestra.

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