#500Habana.Las fiestas populares cubanas vistas por Emilio Roig de Leuchsenring

#500Habana.  Las fiestas populares cubanas vistas por Emilio Roig de Leuchsenring

Las fiestas populares, como parte de lo más auténtico y colorido de las tradiciones habaneras desde antaño, han caracterizado la imagen de esta divertida ciudad. Sobre el tema, el Doctor Emilio Roig Leuchsenring, ilustre personalidad de la historia y la cultura, expresa la necesidad de rescatar, y que prevalezcan en el tiempo, las tradiciones habaneras: carnavales, comparsas, bailes, desfiles como símbolo de cubanía, y más aún, fomentadoras de cultura y educación.

 El baile, acompañado de la buena música, hacen de una ciudad tan atareada, un lugar más ameno, otorgándole, dentro de todo el clamor de tambores, claves, maracas, fuertes pisadas, un soplo de paz.

 Roig hace referencia a los festejos de 1937, conocidos como Fiestas de Febrero y amparados por la comisión asesora de turismo municipal. Toma ejemplo de esas fiestas que marcaron una pauta en la historia de la ciudad. Si bien fueron criticadas por minorías descontentas, aferrándose a vanos pretextos de moral, racismo o ética, fueron muy bienvenidas por el pueblo en general.

Este asunto deja de formar parte de historias, folletos para incorporarse a la realidad, a lo vivo y verdaderamente bello. Poseen un gran valor histórico, pues independientemente de las luces que acompañan estas fiestas, las hermosas decoraciones en los edificios públicos, son las tarjas, testimonios vivientes que nos trasladan a eventos pasados. Por otro lado, el valor artístico de estas comparsas afrocubanas refleja en sus movimientos la historia de esclavos, religiones y en sus pasos grotescos un estilo propio de singular belleza.

En estos años la Sociedad de Estudios Afrocubanos en aquel entonces recién constituida en La Habana dio su voto de apoyo, unánimemente por la Junta Directiva según expresa el artículo número cuatro de sus estatutos:

"La sociedad, inspirada en la más profunda y recíproca tolerancia y en criterios igualitarios que deben ser característicos de una alta civilización, estará abierta a todas las ideas noblemente sentidas y serenamente expuestas, siempre que su expresión no exceda de los fines estrictamente culturales que son propios de la sociedad”. Ilustrísimas figuras lo respaldaron: Fernando Ortiz, Nicolás Guillén, Martin Castellanos, Emilio Ballagas, Alberto Peña, Regino Pedroso, Zoila Gálvez, Enrique Abreu, Félix Ayón y Soler, Juan Marinello, Armando Guerra por nombrar algunos.

Las comparsas y bailes populares, lejos de entorpecer el aprendizaje y la creación, son fuente de inspiración y superación, pues motivan al perfeccionamiento de los ritmos de baile para de esta forma lograr una verdadera aceptación por parte del espectador. El Doctor concluye expresando: "Bienvenidas sean, pues, estas Fiestas de Febrero de 1937, las tradicionales y criollísimas comparsas habaneras, reveladoras del interés cubano actual por lo histórico y tradicional".

Es necesaria la recopilación de los antecedentes y hechos que han caracterizado a estos eventos a lo largo de los años, como la mejor forma de dejar un registro de la connotación que para la vida y la cultura del país tienen estas fiestas populares. Han pasado ochenta y dos años y las comparsas, con sus bandas, automóviles parlantes, luces y brillo siguen regalando sonrisas y motivos para estar vivos.

Autor(es): 
Talía Casanova Díaz
Filiacion del autor: 
Estudiante de primer año de Ciencias de la Información

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