#500Habana. Llave del Nuevo Mundo. Antemural de las Indias Occidentales. Valioso manuscrito

Llave del Nuevo Mundo. Antemural de las Indias Occidentales

Producto de su  temprana inclinación por los libros José Martin Félix de Arrate termina este valioso manuscrito en 1761, dedicado al cabildo y con el fin de proporcionar una obra perteneciente a la ciudad de San Cristóbal de la Habana,  atrayéndole las historias de las Indias, desde su fundación, hasta personajes destacados. Este autor es considerado el primer historiador de Cuba por  prestigiosos investigadores, como Felipe Poey y Francisco Calcagno Monti

El motivo esencial de la creación de dicho manuscrito es suprimir la carencia de obras dedicadas a La Habana existentes en la época y resaltar la influencia de sus habitantes, los habaneros en el desarrollo de la ciudad. Su obra de mayor valor, Llave del Nuevo Mundo. Antemural de las Indias Occidentales, constituye una muestra acabada de criollismo y modernidad, de la cual no se ha encontrado el manuscrito original.

Su indiscutible autoría lo sitúa como uno de nuestros primeros historiadores. Esa obra no constituye una mera narración de hechos y hazañas, sino el cuadro completo de la sociedad cubana del siglo XVIII y abarca cinco aspectos fundamentales de la vida colonial: descripción geográfica y natural, reseña económica, explicación de las funciones de las autoridades y magistraturas, cronología civil, y eclesiástica así como crónica cultural.

El nombre seleccionado por el autor como título del libro a partir de las células de cita de Francisco Dávila Orejón lo escoge como acto de homenaje. En el primer capítulo se realiza un enfoque a la llegada del almirante Cristóbal Colón tras el descubrimiento de un continente gigantesco desconocido por el mundo europeo.

Hace referencia a la situación en que se encontraba la isla, mediante una brillante descripción, donde expone rasgos esenciales de la época y sus sublimes atributos. En el año 1513 llega a Cuba el capitán Diego Velázquez posteriormente nombrado gobernador de la isla de Cuba, con el fin de afianzar la organización y modo de vida de los habitantes de la isla, trazar las pautas para la creación de villas que condicionen la armonía y equilibrio de la de dicha isla, claro está con el apoyo de la corona española, se procede a la creación de las siete villas, constituían la base legal, organizativa y política en cada región lo cual se lograba al establecer en cada acto de fundación, la institución del municipio, y también garantizaban la concentración y permanencia en el territorio de un núcleo conquistador La isla de Cuba llamada al comienzo Juana en honor al príncipe Juan, constaba de un sin número de tesoros naturales propios de la isla, marcaban la diferencia con otros lugares del mundo, evidencia la mezcla de culturas a raíz de la llegada de europeos. A pesar del paso de los años siguen estando vigentes puntos característicos de la Cuba primitiva, como es el caso de las frutas regionales de gozoso sabor, la piña, melones, anones, sandia, entre otros. Palabras utilizadas por los aborígenes como Bayamo, Cuba, guayaba. Poco a poco se va extinguiendo el encanto y belleza natural que presentaba la isla, producto de la explotación sometida a los naturales y el saqueo de riquezas integras de Cuba. El autor precisa en este capítulo la importancia de realizar primeramente un bosquejo de la situación acontecida en la isla, los cambios y novedades por las que atraviesa en la época, para luego referirse en próximos capítulos a la Habana como eje central de la obra. Realiza una correcta implicación de los rasgos esenciales que sobresalían del descubrimiento de Cuba, mediante pinceladas lleva a un viaje de imaginación, trasladando al lector a la situación de Cuba en el contexto ambientado.

Autor(es): 
María Karla Pérez (estudiante primer año , Ciencias de la Información)
Filiacion del autor: 
Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana

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